Resumen del artículo
Landini (2025) aplica la teoría de la Burocracia de Calle (Lipsky, 1980) a los docentes italianos, entendiéndolos como “burócratas de primera línea” que traducen las políticas interculturales abstractas en prácticas concretas de aula mediante el ejercicio de discreción. Esta discreción no es binaria, sino que opera como un espectro de grados, desde adaptaciones menores hasta prácticas que contradicen abiertamente los objetivos interculturales oficiales. En una de las escuelas estudiadas, ante la escasez de facilitadores lingüísticos, los docentes optaron por eliminar las actividades interculturales curriculares y redirigir todo el tiempo hacia la enseñanza intensiva del italiano, decisión que, sin intención asimilacionista explícita, terminó reproduciendo de facto una lógica asimilacionista.
En contraste, el estudio documenta también una innovación intercultural genuina: ante la misma escasez de facilitadores, algunos docentes invitaron a miembros de las propias comunidades migrantes (familiares, vecinos) a apoyar la enseñanza del italiano y del idioma materno, formalizando esta colaboración mediante contratos temporales y actuando como “innovadores de política” (street-level policy entrepreneurs) que convirtieron a la comunidad migrante en coimplementadora de la educación intercultural.
Ideas clave
- Docentes como burócratas de calle: ejercen discreción en un espectro de grados al traducir políticas interculturales abstractas en prácticas de aula (p. 217).
- Priorizar la lengua dominante puede reproducir asimilacionismo no intencionado: eliminar actividades interculturales para enseñar italiano intensivo termina alineándose de facto con metas asimilacionistas (p. 227).
- Comunidades migrantes como coimplementadoras: docentes que involucran a familias y vecinos migrantes transforman la política intercultural desde abajo (p. 230).
Citas textuales relevantes
“discretion is not an ‘all-or-nothing’ phenomenon. Instead, it operates on a spectrum, influenced by various contextual factors and elements” (p. 217)
“This particular rule-breaking practice ends up being, de facto, more aligned with assimilationist goals […] than intercultural ones” (p. 227)
“teachers not only adapt policies and engage informally with non-state actors but also […] occasionally systematize collaboration and co-production of intercultural policies implementation” (p. 230)
Conexión con la tesis de Cristina
El marco de la burocracia de calle enriquece el análisis sociocrítico de la IAP: los docentes de la institución educativa también interpretan y traducen con distinto grado de fidelidad las políticas colombianas de atención a población migrante y étnica, y la IAP podría documentar ese espectro en lugar de asumir binariamente que las políticas “se cumplen o no”. El riesgo de asimilacionismo no intencionado es una alerta crítica: si la IE concentrara todos los esfuerzos en nivelación académica en español sin espacio para el reconocimiento de la lengua embera, caería en el mismo patrón documentado por Landini, contrario a la interculturalidad crítica de Walsh. Finalmente, el modelo de comunidades como coimplementadoras ofrece un ejemplo concreto para la fase de acción de la IAP, coherente con los principios participativos de la Investigación Acción Participativa.
Preguntas orientadoras
- ¿Qué grado de discreción ejercen los docentes de mi IE al aplicar las políticas colombianas de atención a población migrante y étnica en el aula?
- ¿Existe el riesgo de que mi IE priorice la nivelación académica en español sobre el reconocimiento de la lengua y cultura Emberá por falta de recursos?
- ¿Qué miembros de la comunidad Emberá o de las familias venezolanas podrían convertirse en co-implementadores activos de mi estrategia de convivencia escolar?
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